Durante décadas, la filtración de agua por ósmosis inversa ha demostrado ser inigualable a la hora de eliminar las impurezas del agua de forma eficiente y rentable. Debido a que la ósmosis inversa puede eliminar eficazmente una amplia gama de impurezas (como el amianto, "sustancias químicas para siempre" como los PFOS, sulfatos, cadmio, cloro y plomo), la tecnología de ósmosis inversa es cada vez más popular.
Durante el proceso de filtración multietapa de un sistema de ósmosis inversa, el agua pasará por prefiltros para eliminar sedimentos, partículas grandes y cloro, para luego pasar a una membrana de ósmosis inversa semipermeable, que puede eliminar la mayoría de las impurezas hasta 0,001 micras. Finalmente, el agua pasa por un postfiltro, que suele ser un filtro de carbón para mejorar el sabor del agua.